Everton llegó a Rancagua con la obligación de ganar para seguir con opciones en la Copa
de la Liga, y durante el primer tiempo pareció encaminarse hacia ese objetivo. A los 16
minutos, Lucas Soto abrió la cuenta para los viñamarinos, que hasta ese momento
controlaban mejor el juego. O’Higgins, en cambio, intentaba reaccionar en medio de
imprecisiones en la zona media y no lograba concretar las oportunidades que generaba.
Un primer tiempo favorable para Everton
En defensa, la visita mostró solidez y apostó por salidas rápidas para buscar el segundo
gol. Así se cerró la primera mitad: con un O’Higgins desorientado y Everton en ventaja. Sin
embargo, el complemento cambió por completo el trámite del encuentro. El ingreso de
Bryan Rabello le dio orden y claridad al mediocampo celeste, mientras que Everton volvió
a exhibir las fragilidades que lo han acompañado durante la temporada 2026: perdió
terreno, cometió errores defensivos y dejó crecer a su rival.
La reacción celeste en el complemento
La reacción no tardó en llegar. Apenas seis minutos le bastaron a O’Higgins para igualar el
marcador con gol de Vecino. Desde ese momento, el conjunto rancagüino mostró su
mejor versión y pasó a dominar con claridad. El equipo celeste fue ampliamente superior,
aunque Everton resistió como pudo y se aferró al empate durante varios minutos.
El momento decisivo llegó en el minuto 74 con el ingreso de Benjamín Schamine, quien a
los 86 minutos marcó el 2-1 definitivo con un potente remate desde unos 30 metros. En el
cierre, O’Higgins celebró una victoria valiosa que lo deja muy cerca de las semifinales.
Everton, en tanto, quedó eliminado y sin opciones de avanzar en su grupo.
fuente //Roberto Carvajal

