En los sectores rurales de la comuna, una micro que no pasa puede cambiar el día completo de una familia. Puede significar problemas en el trabajo por atrasos, perder una clase, no alcanzar una hora médica o gastar en un traslado particular que muchas veces no está al alcance del bolsillo.
Así lo denunciaron vecinos de Manzanar, Las Tupas, Carolmo, Chilhue y otros lugares que se conectan con la ciudad a través de la ruta F-360Su reclamo apunta a recorridos irregulares, buses en malas condiciones, horarios que no siempre se cumplen y una sensación de abandono que se repite en distintos sectores rurales
Los vecinos relatan que hay personas que han sido despedidas de sus trabajos o han estado al borde de perderlos por culpa de los atrasos provocados por la falta de locomoción. Cuando la micro no pasa, llega tarde o queda en pana, no existe una alternativa real para quienes viven lejos del centro urbano.
El problema también golpea a niñas, niños y jóvenes que han perdido clases o han llegado tarde a sus establecimientos. Para muchas familias, la micro no es sólo un medio de transporte, es la única forma de asegurar la asistencia escolar.
La situación también es especialmente dura para los adultos mayores. Los testimonios apuntan a horas médicas y exámenes perdidos porque el recorrido no salió, se atrasó o simplemente no permitió llegar a tiempo. En sectores rurales, perder una atención de salud puede significar semanas o meses de nueva espera.
“Si la micro queda en pana, quedamos todos botados”, resumieron durante la conversación. Y esa frase refleja el fondo del problema: no hay plan B cuando el servicio falla. Y el costo lo pagan los vecinos Los vecinos también acusan que no siempre se respetarían las tarifas especiales para estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad. Para las familias, ese punto aumenta el malestar, porque se trata de grupos que dependen especialmente del transporte público.

