Santiago Wanderers viajó al valle de Colchagua con una misión clara: ganar y aprovechar
el tropiezo de Cobreloa, que solo igualó en su partido de la fecha. En un duelo marcado
por el mal estado del campo y por decisiones arbitrales polémicas, los caturros fueron
más inteligentes que dominantes, y se llevaron un triunfo vital por 3-1 ante Deportes
Santa Cruz.
Santa Cruz llegaba golpeado tras caer 4-2 ante Cobreloa y ubicado en el puesto 15 con
solo 12 puntos, urgido de sumar para escapar del fondo. Wanderers, en cambio,
marchaba segundo con 29 unidades, peleando mano a mano el ascenso directo y con un
partido pendiente que podía acercarlo aún más al líder. Sumando que es el mejor equipo
en calidad de visitante.
Ese contraste se notó desde el inicio: Santa Cruz salió con ímpetu y Wanderers con
paciencia.
El local comenzó mejor, más adaptado al terreno pesado. Pero a los 19’, Leandro Navarro
ejecutó un tiro libre perfecto, un remate que dejó inmóvil al portero y que abrió el
marcador con una joya.
A los 29’, llegó el segundo golpe: expulsión de Camisassa, tras un codazo a Sergio Felipe,
que dejó a Santa Cruz con 10. Wanderers, sin brillar, manejó los tiempos y se fue al
descanso con la ventaja y el control emocional del partido.
A los 47’, recién iniciada la segunda mitad, Cristóbal Ponce aprovechó una habilitación de
Flores en el área chica y puso el 2-0. Era el momento ideal para cerrar el partido.
Pero Wanderers retrocedió demasiado. Cedió terreno, cedió pelota y dejó crecer a Santa
Cruz.
Error de Felipe y descuento de Zeineddin
El local encontró vida gracias a un error de Sergio Felipe dentro del área. Zeineddin
aprovechó y marcó el 1-2, encendiendo el partido y al público.
La insólita expulsión de Dubó: 15 segundos en cancha
A los 65’, el joven Dubó ingresó, recibió una falta… y el árbitro lo vio al revés. Roja directa.
Quince segundos en cancha. Una decisión que desató la furia caturra y que empujó a
Santa Cruz a ir con todo por el empate.
Vargas sentencia con un misil y Wanderers demuestra jerarquía
Cuando el partido se inclinaba peligrosamente, Wanderers salió de su encierro y golpeó
con precisión quirúrgica. A los 82’, Vicente Vargas sacó un remate imparable que se clavó
como un puñal y puso el 3-1 definitivo.
Tres llegadas claras. Tres goles. Efectividad absoluta.
Lectura del partido: Wanderers ganó con cabeza, no con estética
El campo pesado obligó a abandonar la tenencia y triangulación habitual.
Santa Cruz mostró más ímpetu, pero menos claridad.
Wanderers fue frío, oportuno y letal.
Las expulsiones condicionaron el ritmo y el control emocional del partido.
El triunfo llega en un momento clave: Cobreloa no ganó, y la tabla se aprieta
arriba.
Wanderers no jugó su mejor partido, pero jugó el partido que había que jugar. Se adaptó
al terreno, golpeó en los momentos precisos y mostró jerarquía cuando Santa Cruz lo
acorraló. Es un triunfo de carácter, de madurez y de oficio. Uno de esos triunfos que
construyen ascensos.

