Unión San Felipe: una goleada que expone un equipo sin reacción//Fuente Cumbre Deportes

Unión San Felipe viajó al norte con la necesidad urgente de sumar y demostrar que aún
tiene pulso competitivo en la Primera B. Pero lo que ocurrió en el Calvo y Bascuñán fue un
golpe durísimo: Antofagasta lo aplastó por 5-1, en una noche donde el “Uní-Uní” quedó
completamente expuesto.
El cuadro nortino dominó, aceleró y golpeó sin oposición. San Felipe, en cambio, apenas
resistió media hora antes de derrumbarse.
El partido se quebró y San Felipe desapareció
La visita ofreció resistencia en gran parte del primer tiempo, pero cuando Antofagasta
encontró el espacio, el partido se rompió de inmediato.
 Matías Gallegos abrió la cuenta a los 40’.
 Brayan Hurtado marcó el segundo a los 42’, iniciando una noche brillante para el
venezolano.
Ese doble golpe dejó a San Felipe sin reacción. El equipo quedó largo, desconectado y
emocionalmente fuera del partido.
El vendaval del segundo tiempo
Si el cierre del primer tiempo fue duro, el complemento fue un castigo.
 Simón Ramírez puso el 3-0 a los 54’.
 Agustín Fontana descontó a los 58’, un alivio breve que no cambió nada.
 Hurtado volvió a aparecer a los 73’ y 78’, completando un triplete que destrozó
cualquier intento de levantada.
Antofagasta jugó con intensidad, velocidad y convicción. San Felipe jugó con dudas,
lentitud y resignación.
Un equipo sin estructura ni convicción
Lo preocupante no es solo el marcador. Lo preocupante es la actitud.
San Felipe nunca mostró rebeldía. Nunca apretó. Nunca se plantó con carácter. Pareció
aceptar la derrota desde el segundo gol.
La defensa retrocedió sin orden. El mediocampo no cortó ni administró. El ataque vivió de
impulsos aislados.
Un equipo que juega así, pierde siempre.

La tabla aprieta y el margen se achica
Con esta derrota, Antofagasta subió a la quinta posición con 26 puntos, acercándose a los
puestos de avanzada. San Felipe, en cambio, quedó estancado en la 14ª ubicación con 16
unidades, a 11 del colista Rangers.
La diferencia entre ambos equipos hoy es abismal.
Unión San Felipe no perdió un partido: perdió credibilidad. La goleada en el norte expone
un equipo sin alma, sin estructura y sin convicción. Si no aparece una reacción inmediata,
el “Uní-Uní” seguirá cayendo en una Primera B que no espera a nadie.
La derrota fue dura. El rendimiento, peor. Y el futuro, incierto.

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