Calera se acerca a la B: una goleada que desnuda un equipo sin alma//Fuente Cumbre Deportes

Unión La Calera llegó a El Salvador con la obligación de ganar. No era una opción, no era
un deseo, no era una ilusión: era una necesidad urgente. La tabla lo exige, el momento lo
exige y la historia también. Pero lo que se vio en la cancha fue exactamente lo contrario a
lo que un equipo que pelea el descenso debe mostrar.
Calera no solo no ganó: no compitió. No reaccionó. No tuvo carácter. Y terminó siendo
aplastado 4 a 0 por Cobresal, en una de las derrotas más duras de su temporada.
Un equipo que se rinde antes de jugar
Lo de Calera no es mala suerte, no es un mal día, no es un accidente. Es un equipo que
entra a la cancha sin convicción, sin rebeldía, sin hambre. Un equipo que parece aceptar
la derrota antes de que el árbitro dé el pitazo inicial.
Cobresal no necesitó ser brillante: solo necesitó orden, intensidad y ganas. Con eso le
bastó para pasarle por encima a un Calera que jugó como si estuviera en un amistoso.
Defensa de papel, mediocampo ausente, ataque inexistente
La goleada se explica sola:
 Defensa que retrocede sin coordinación.
 Centrales que pierden todos los mano a mano.
 Laterales que no cierran ni acompañan.
 Mediocampo que no presiona ni administra.
 Delanteros aislados, sin una sola pelota limpia.
Calera es un equipo largo, lento y predecible. Y en el fútbol chileno, cuando juegas así,
cualquier rival te pasa por arriba.
La actitud preocupa más que el resultado
Perder 4 a 0 duele. Pero lo que realmente alarma es la actitud.
Un equipo que pelea el descenso debe jugar con dientes apretados, con sangre, con
urgencia. Calera juega con miedo. Con dudas. Con resignación.
Y cuando un plantel pierde el alma, pierde todo.
La B ya no es un fantasma: es una amenaza real

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