Ráfagas en la noche: La Cruz y el deterioro silencioso de la seguridad pública en Chile//Roberto Carvajal

La noche del domingo en La Cruz no fue una noche cualquiera. Fue una ráfaga de disparos
en plena vía pública, seguida del hallazgo de un hombre muerto afuera de una botillería.
Un ataque directo, con múltiples impactos balísticos, en un sector urbano, a metros de
viviendas y comercios. Un homicidio que, lamentablemente, ya no sorprende. Y eso es lo
más grave.
Los vecinos escucharon los disparos antes de que llegaran los equipos de emergencia.
SAMU constató la muerte. Carabineros y seguridad municipal cerraron el tránsito. La PDI
quedó a cargo de las diligencias. Todo según el protocolo. Todo después del ataque.
La prevención —la verdadera seguridad pública— sigue ausente.
La violencia armada ya no es excepcional: es cotidiana
Lo que ocurrió en La Cruz se repite en Valparaíso, Quillota, La Florida, Los Andes y
prácticamente todo Chile. Balaceras en la vía pública. Homicidios a metros de casas.
Ráfagas escuchadas por vecinos. Investigaciones que comienzan cuando el daño ya está
hecho.
La pregunta es inevitable:
¿Cómo llegamos a normalizar que se escuchen ráfagas de disparos en barrios
residenciales?
Aquí es donde entra la criminología… y donde el Estado la ignora
La criminología no es criminalística. No es policía. No es derecho penal.
La criminología es prevención basada en evidencia:
 analiza patrones delictuales,
 identifica zonas calientes,
 detecta horarios críticos,
 evalúa factores situacionales,
 anticipa escenarios,
 diseña intervenciones preventivas.

Es la ciencia que permite evitar delitos antes de que ocurran.
Pero en Chile, las instituciones que deberían aplicarla:

 no la conocen,
 no la entienden,
 no la usan,
 o simplemente la ignoran.
Delegaciones presidenciales, municipios y muchas veces Carabineros operan sin análisis
criminológico. Reaccionan, pero no previenen.
Municipios: seguridad solo en campaña, excusas el resto del año
Este punto es clave y debe decirse sin rodeos:
Muchos municipios solo “tienen seguridad” en época de elecciones.
Durante campaña:
 aparecen patrullajes,
 se anuncian cámaras,
 se prometen rondas,
 se inauguran luminarias,
 se habla de prevención.
Pero después de las elecciones:
 los patrullajes desaparecen,
 las cámaras no funcionan,
 las rondas se reducen,
 los compromisos se olvidan.
Y cuando la comunidad exige respuestas por balaceras, robos o homicidios, la respuesta es
siempre la misma:
“No hay presupuesto”.
Pero eso no es cierto.

Los municipios sí tienen presupuesto para seguridad pública:
 Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR)
 Subvenciones de la Subsecretaría de Prevención del Delito
 Programas de Seguridad Municipal

 Fondos de inversión local
 Convenios con delegaciones
 Recursos propios
El problema no es la falta de dinero. El problema es la falta de prioridad, la falta de
gestión y la falta de conocimiento técnico.
La seguridad municipal se usa como marketing electoral, no como política pública
permanente.
Carabineros: sin criminología, solo corre detrás del delito
Carabineros llega después. Resguarda después. Investiga después.
La criminología permitiría:
 anticipar balaceras,
 reforzar vigilancia en horarios críticos,
 intervenir puntos de riesgo,
 coordinar con municipios y delegaciones.
Pero ese enfoque no se está usando.
Chile está perdiendo el control preventivo del espacio público.
Conclusión: Ninguna comuna merece vivir entre ráfagas.

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