Un equipo que asciende, que gana el título y que además no pierde nunca. Eso acaba de hacer Everton femenino, y no es solo una buena campaña: es una declaración
de principios.
Porque lo que vimos este 2026 no fue casualidad. Fue un proyecto que se ordenó,
que se profesionalizó y que terminó con un registro que parece sacado de un
videojuego: 23 partidos, 20 triunfos, 3 empates, 64 goles a favor y apenas 7 en
contra. Eso no es suerte. Eso es trabajo.
La final ante Antofagasta lo resume todo. Everton no necesitaba ganar para
ascender, ya lo tenía asegurado. Pero igual salió a buscar el título como si fuera
una deuda personal. Gol de Gabriela Gómez, ingreso decisivo de Rosa Rodríguez,
y una defensa que sostuvo la ventaja cuando Antofagasta reaccionó. Un equipo
que sabe cerrar partidos es un equipo que sabe competir.
¿Qué significa esto para el fútbol femenino chileno? Que el Ascenso ya no es
un torneo de transición. Es un campeonato donde se están formando equipos con
identidad, con planificación y con ambición real. Everton vuelve a la Liga
Femenina 2027 no solo como recién ascendido, sino como un rival que llega con
ritmo de campeón, con confianza y con una estructura que ya demostró que
funciona.
Y ojo con el dato histórico: Este es el segundo título de Everton en el
Ascenso Femenino, igualando a Huachipato en la cima de la categoría. Cuando
un club empieza a repetir éxitos, deja de ser sorpresa y se convierte en referencia.
En resumen… Lo que Everton hizo este año es un mensaje para todo el fútbol
femenino chileno: Cuando hay proyecto, cuando hay orden y cuando hay convicción, los resultados llegan. Y llegan así: invictos, sólidos y con un título
en la mano.
La Liga Femenina 2027 acaba de ganar un protagonista nuevo. Y si el resto no se
pone las pilas, las Ruleteras les van a pasar por encima.
Everton nuevamente grita campeón invicto en el ascenso femenino.//Fuente Cumbre Deportes



