En Talcahuano, Deportes Limache dio uno de los golpes de la fecha. El cuadro
tomatero venció 3-1 a Huachipato, mostrando intensidad, carácter y una
contundencia que no había aparecido en partidos anteriores.
El partido comenzó con sorpresa. Minuto 8: un centro al área termina en autogol
de Sebastián Mella, y Limache se pone 1-0 arriba. Gol tempranero, golpe
emocional, y el partido cambia de tono.
A los 41’, Limache amplía la ventaja. Gonzalo Sosa, siempre oportuno, empuja la
pelota tras un córner y marca el 2-0. Huachipato no lo podía creer: cada ataque
tomatero era peligro real.
Tres minutos después, a los 44’, llega el 3-0. Tiago Galletto, de cabeza, conecta
un centro de Alfonso Parot y deja el partido prácticamente sentenciado antes del
descanso.
Limache jugaba con convicción, con ritmo, con hambre.
En la segunda parte, Huachipato intentó reaccionar. Maximiliano Rodríguez
descontó a los 78’ con un remate potente desde fuera del área. Pero no fue
suficiente.
Limache siguió presionando, siguió ganando duelos, siguió incomodando. Incluso
con la expulsión de Dylan Escobar a los 82’, el equipo mantuvo el orden y la
intensidad.
Huachipato tuvo chances, pero entre la defensa tomatera y la falta de precisión, el
local nunca pudo meterse realmente en partido. Limache cerró espacios, ganó
segundas pelotas y manejó el ritmo con madurez.
El triunfo deja a Limache con aire, confianza y un mensaje claro: este equipo
puede competir y puede golpear fuerte cuando se lo propone.
Huachipato, en cambio, se queda con dudas y con la sensación de que el partido
se les escapó demasiado rápido.
En Talcahuano, Limache ganó con contundencia, con actitud y con fútbol. Un 3-1
que no solo suma puntos: construye identidad. Los tomateros mostraron que
están para pelear, para incomodar y para sorprender.
HUACHIPATO 1 – 3 DEPORTES LIMACHE//Fuente Cumbre Deportes



